¿Por qué el exilio?

“Ok. Lo sé. Lo admito. Escribir un blog debe de ser hoy en día una de las cosas más vitupereadas, clichetudas y repetidas del planeta, pero ¿qué le vamos a hacer? Se me antojó unirme a la fiebre comunicativa/autoral.”

El anterior texto lo escribí en 2006, cuando abrí este espacio en Blogger tras previos y muy dispersos intentos de mantener viva una bitácora digital desde Geocities o los groups de yahoo a MSN Spaces y Hi5. Meses después de abrirlo, llegué a convertir el blog en una página propia (www.arturoenelexilio.com) que por razones varias (la muerte de un amigo con quien vivía, un nuevo cambio de ciudad y otras variables emocionales) olvidé y dejé que se perdiera.

En Angkor Wat, Camboya.
Antes de dar inicio con lo que quiera que esto sea o en lo que se que esto se convierta, debo admitir que buena parte de la responsabilidad de querer volver a escribir a través de una bitácora digital la han provocado colegas y amigos. A eso habría que sumarle el hecho de que a veces uno se queda con cosas en la lengua que hubiera querido escribir, y ni modo de emprender una diatriba contra la sobrevaloración del Starbucks o las inconsistencias mentales femeninas (al menos las que me han afectado, merecidamente) en los medios donde trabajo y colaboro. Digamos que no son el espacio adecuado para dar rienda suelta a mis propias obsesiones. Que siendo sincero, son hartas y variadas.

En fin. No faltará quien se pregunte a qué carajos viene eso del “exilio” (tema recurrente en mi gracias a años de experiencia estableciendo hogares temporales en los más variados rincones del planeta: Alemania, Tailandia, Cuba, Argentina, Colombia y hasta Monterrey, México).

Diablo Guardián, la re-lecturaPues muy sencillo. Exilio es la condición en la que uno está fuera o lejos de SU tierra o país (de eso sé algo por experiencia), a veces impuesto, a veces elegido; pero por licencia poética/narrativa, también se puede entender como el estado de lejanía respecto a la gente de uno, incluso lejos (fuera) de uno mismo, de sí mismo. Espero que me sigan la idea.
No se trata solamente de irnos a otro lugar, sino también de exiliarnos (alejarnos, escondernos, separarnos) emocional, sentimental, intelectual o fìsicamente de todo, y por ello, para quienes muchas veces no dejamos salir todo lo que pensamos, sentimos o creemos (por ser políticamente correctos en la oficina y no provocar un despido; por no incomodar a los conocidos, amigos y familiares con excéntricos pensamientos y posturas sociales; para no provocar un galimatías cuando te gusta la amiga que ya tiene novio; o por no contravenir las directrices editoriales de los medios donde se trabaja), el exilio es nuestra verdadera patria sin importar dónde vivamos.

Es ahí donde nos sentimos seguros, tranquilos y en confianza. Ahí, no siempre a solas, soltamos la sopa y decimos lo que pensamos tal cual. (Suelo decirlo en la vida diaria a la menor provocación, tanto que algún par de trabajos he perdido por mi brutal sinceridad. Pero ya estoy aprendiendo a quedarme un poquito más callado).

Para tal caso, sirva este exilio digital como lugar para dejar salir mis ideas, miedos, pensamientos, alucinaciones, ocurrencias, vivencias, etc.
Sea así inaugurado este espacio para soltar el dedo… a ver qué sale.

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